
los rostros que se acumulan en tu souvenir que tapicé con la varicela cultivada en mis recuerdos, en mis formas de enredarme en ti, salpicado de lo que nombras. Me recubro el rostro de documentales de la National Geograpic que implosionan toma tras toma en mi piel, como el cuero esbelto del gato con sífilis que acomodo entre mis huesos, como en la cópula en el kilimanjaro, en el Serengetti. La heroína lasciva que se afeita con placer hasta el último folículo, en los dientes del cristiano masculino que soba su pubis a dos manos. borda su emblema para la noche que se triza cuando se regala a los vecinos en su desnudez calva. Mi niña está sucia quiere divertirse con los chicos que se broncean sus biceps bajo el neón popular, dialogan sobre rock'aBilli. Yo tenía unas piernas que no han crecido para tus besos púgil malvado bajo el ring, hoy me toca otro tú que solo distingo cuando mi cabeza cierra sus manos antes que aparezca con mi pubis censurado con scotch. Eras el muchacho que aprendía sus palabras al revéz de los sucesos, al revés de un cometido del agua hasta las costillas y no hoy no te pareces a tí al rasurate tu barba de tres días y extenderte en mis sueños con grilletes sobre el cielo para que no escapes y juntos nos fuesemos uno en el otro, hasta que tu cuerpo diga basta, y el mío diga un poco más, un poco más y te estiraba y exalabas tu deseo como un parto
pdta: perdonen las faltas ortograficas
