domingo, 4 de mayo de 2008

UN ANCIANO ME GRITÓ "Hey boy!









Cuando tenía un solo nombre transitaba alegre a los ojos de los ex convictos, travestis y mochileros. Permitía que la vida me dibujara como una caricatura; a veces ocupaba las primeras páginas del magazine provincial: mi figura sonriente con el libro de Ana Frank en la mano. Hay hombres y mujeres que simulan ataques de pánico en el baño de un bar, de una discoteque, de un bazar, porque en mi casa no se podía evacuar tranquilo. Mi nombre me llevó lejos no tenía otra posesión y lo cuidaba porque no sabía que más hacer, me las arreglaba para que el kimono se ciñera a mi cuerpo, y salir de todas las veladas con el vómito en la cartera. No creo que de para más, mi nombre es objeto de escarnio. Desde hoy me refugiaré en algún pueblo cuyas costumbres toleren las mías, mis dientes cafés y el aura artificial que me rodea. Mi persona es mi único referente, estoy desesperada, he hecho cosas malas, hablo de cosas ajenas a mi realidad, mi nombre es tan obsceno, a veces siento que llevo una vida insoportable, que simulé que era legendaria, como la de mis vecinos, como la de los conscriptos que danzan antes de morir en una orgía. Pero envejezco y es hora de sostenerse a algo, a cualquier pensamiento que pueda hacerme millonario, y acumular, acumular muchos intereses, mientras cambie de nombre y me respeten por las canas.

Datos personales

Mi foto
Sentarme, hacerme el dormido, hablar solo de cosas que me hacen divertir, vestirme como un oriental, coleccionar karakuris, ser el neo-rasputin de mi tía